¿Quiénes son…? Interpol (vs. ‘Interpol’)

¡Qué complicado es escribir neutralmente!

Buenas noches a todos :D!

Source: interpolnyc.com

Creo que pocas veces me había enfrentado a tanta dificultad para reseñar un álbum. Ya tenía un buen rato que no subía reseñas (repondré las que están atoradas como drafts, lo prometo!) y aprovechando que estoy en pleno proceso de presentar a las bandas que formarán parte de Corona Capital, les platicaré mis impresiones sobre el homónimo cuarto álbum de Interpol, cuyo lanzamiento se adelantara al pasado 7 de septiembre una vez filtrado el material a la red… ya saben, esas cosas que rara vez pasan!

Antes de entrar a los detalles, les platicaré un poco de la trayectoria de Interpol. Todavía hasta mayo de este año se trataba de un cuarteto formado en 1997 y liderado por Paul Banks (vocales, guitarra), y completado por Carlos Dengler (bajo, teclado), Daniel Kessler (guitarra, vocales) y a partir de 2000, Sam Fogarino (quien reemplazara a Greg Drudy en la batería y percusiones).  Actualmente, la agrupación no ha anunciado el reemplazo oficial de Dengler, quien decidió salirse de la banda poco después de terminar su LP más reciente. Al respecto, me ahorraré los detalles de por qué el famoso Carlos D. abandonó al grupo para hablarles de la banda y su música.

Interpol cuenta con cuatro discos de larga duración. El mejor es, sin duda, el primero, Turn On The Bright Lights, aparecido en 2002, y que seguramente varios ubicarán por éxitos como NYC, Obstacle 1, PDA y hasta Say Hello To The Angels. Con aquel disco, la banda de Banks mostraría una fuerte inclinación hacia un rock alternativo oscuro y ecléctico, elaborado por construcción, y con fuertes influencias de agrupaciones como The Cure o Echo & The Bunnymen.

Su segundo álbum, Antics (2004), claramente conservó el estilo que les dio tanto éxito con su primera producción, aunque se nota un ligero alejamiento de la franca oscuridad que caracteriza al Turn On The Bright Lights. Generalmente bien recibido por los críticos, del Antics, los tracks más memorables (aunque no todos fueron singles), son Evil, Public Pervert, Take You On A Cruise, Narc, y Slow Hands. Un paso notablemente fuera del estilo de la banda fue el Our Love To Admire (2007), en el que no nos quedaba muy claro para los seguidores iniciales del cuarteto la imagen con la que querían consolidarse en la historia de la música. Quizá en términos generales no es un mal álbum, ya que resulta menos plano (se aprecian intrusiones de teclados a las que no estábamos muy acostumbrados), pero definitivamente sale de la línea inicial.

Y finalmente tenemos la cuarta entrega del ahora trío neoyorkino, a la que no puedo evitar calificar de “difícil por ser fácil.” Déjenme explicarles mejor a lo que me refiero, citando un par de versos de un conocido poeta francés, Paul Verlaine. En Mon rêve familier, Verlaine describe a una mujer de esta forma: (…) “et qui n’est, chaque fois, ni tout à fait la même, ni tout à fait une autre,” (…) [en español: “y quien no es, cada vez, ni del todo la misma, ni del todo distinta.”] Claro, esos versos están totalmente sacados de contexto, pero aplican muy bien para describir mi impresión del nuevo disco.

Por un lado, tenemos un esfuerzo honesto por complacer a los fans de hueso colorado: un sonido más oscuro si se compara con el disco anterior, que trata temas comunes en la vida humana (el amor combiando con admiración, la confusión, la desesperación, la consecución del triunfo…), todo visto desde una óptica poco ordinaria, no tan digerible a las primeras escuchas. Algunos elementos orquestales acentúan el esfuerzo melódico en diversos tracks. Es fundamental escuchar el álbum numerosas veces para al fin adoptar algunos de sus tracks como memorables (Memory Serves, Safe Without, All Of The Ways o The Undoing, en el que apreciarán una estrofa completa en el excelente español de Banks).

En cambio, si deciden escuchar linealmente el álbum, es posible dividirlo en antes de Always Malaise (The Man I Am) y después. Me pareció que los primeros tracks son esfuerzos incompletos por recuperar la esencia de Interpol, mientras que las composiciones más valiosas se encuentran al final. Hay titubeos o indecisión entre conservar a los seguidores ganados con el tercer álbum (si los hubo) o recuperar a los que estaban a punto de perder (o incluso perdieron) con aquel material. Quizá el gran éxito con que el mundo recibió la propuesta inicial de Interpol creó elevadas expectativas acerca de sus producciones subsecuentes, por lo que ellos mismos establecieron un mínimo que les está costando mejorar.

Por ende, les diré que Interpol resulta a mis oídos un esfuerzo incompleto por volver a sus propias bases. Me quedo con la segunda mitad del álbum, y evidentemente ello no implica que los primeros cinco tracks sean basura, sólo que no cumplen con el sonido que espero escuchar cuando pienso en Interpol. Si les gusta, bajen el video de Lights de aquí. Les dejo también el video de Barricade, el segundo sencillo extraído de Interpol. Por lo pronto, xoxo…

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