Mi Glasto (parte 1)

Muy buen día :)!

 

Wow, vaya que ha pasado mucho tiempo desde mi último post y, desde entonces, múltiples cosas han cambiado (para bien, afortunadamente). Ahora cuento con espacio para retomar este pasatiempo mío, que además de ser mi favorito, es sano🙂. Me refiero a escribir sobre la música que voy conociendo y me gusta.
 
Quisiera compartir con detalle muchas de las experiencias recientes que he tenido pero a la vez estoy emocionada tanto por lo que ocurre en mi hoy, como por lo que está por venir. Así, dejaré que al paso de los posts vayan saliendo las anécdotas, nos pongamos al día y, sobre todo, que la música siempre resalte en primer plano. Antes de entrar en materia, he de especificar que elegí escribir en español este y los posts sucesores a este tema porque es el idioma que me permitirá transmitir mejor mis emociones, en parte por ser mi lengua materna y en parte por la riqueza del idioma en sí. De todas formas, el blog ya es más bien bilingüe y en adelante dependerá mucho de mi mood el idioma en que postee… Porque, como diría Homero (con una pequeña licencia literaria), “claro que puedo, [este blog] es mío, me pertenece” jejeje :P… glasto2014
 
En fin… Resulta que el pasado 26 de junio partí de “El Pueblo” -así le llamo a la pequeña ciudad al norte del Reino Unido (UK) en la que vivo, en coach hacia Worthy Farm, donde pasé un fin de semana físicamente agotador, musicalmente estimulante y, sobre todo, donde viví una experiencia sin igual. Así es, tuve la oportunidad dorada de cumplir uno de los sueños más húmedos de cualquier music fan: asistir al Festival de Glastonbury. Aquí quiero hacer un paréntesis para mencionar que no lo hubiera hecho sin dos factores esenciales. El primero, la buena suerte de mi entrañable amigo Mike, quien pese a la diferencia de horarios, estuvo pegado a su computadora aquella noche de inicios de octubre esperando a que se liberaran los boletos para apartar las codiciadas entradas que se agotaron en tiempo récord. Yo no recuerdo bien qué estaba haciendo aquel domingo, seguro leyendo o estresándome por alguna tarea, pero cuando Mike nos informó que había logrado apartarnos entradas, me puse muy contenta. El otro factor que contribuyó a que en efecto asistiera al festival fue una plática que tuve con dos compatriotas una noche de marzo. Resulta que con todo y boleto apartado, estuve a punto de no ir a Glasto porque, para marzo, ya era 99% seguro que mis amigos no iban a poder venir a este lado del charco. La verdad no quería ir sola a acampar, pues más allá de la música, la vida de scout no es algo para lo que nací y no me imaginaba sola en esa circunstancia. No obstante, hubo dos chicas que apuntaron dos detalles importantes: ir a Glasto era una oportunidad difícil de alcanzar nuevamente en un futuro, debido a la gran demanda de boletos; e incluso consiguiendo boletos, lo más probable es que por cuestiones laborales no pudiera darme el lujo de tomarme un fin de semana para ir. Hay que añadir que, en caso de volver a vivir a mi querida y extrañada Gran Ciudad, el costo de venir a UK más el del boleto y de más iban a ser mayores… Ellas tenían razón. Además, y ya como reflexión individual con la almohada, de cuándo a acá necesitaba yo tener acompañante para ir a un festival de música? Sin duda, esa plática fue el empujón que necesitaba para decidirme a ir.

Gaby and me @ Glastonbury 2014

Gaby and me @ Glastonbury 2014

Pero no estuve enteramente sola… Resulta que Mike tiene una amiga, Gaby (ahora también amiga mía), que había soñado como muchos otros con venir a UK para asistir a Glastonbury, por lo cual ella tampoco renunció a su cotizada entrada. Mike nos puso en contacto y, tras pasear una semana en Londres, la intrépida Gaby se lanzó al festival de artes y música más antiguo que hay en la actualidad. Gracias a una comunicación  verdaderamente impecable, logramos conocernos y encontrarnos justo la noche antes de que el deleite audiovisual comenzara. Fue muy chistoso porque entre que yo nunca había acampado, que era de noche, y que Gaby apenas y pudo armar su tent cuando llegó, nomás no dábamos una con la mía, que se armaba muy diferente. No obstante, la suerte me sonrió y dos chicos que amablemente nos saludaron (sólo por educación, claro) fueron mis víctimas. Al típico brit ‘Hi, y’alright?‘ que no espera respuesta detallada alguna, me colgué y dije: ‘Sure, but we could definitely use some help here.’ Y así, los chicos acabaron armando mi tienda y preguntándome constantemente si necesitaba algo, compartiendo su fogata y hasta compartiendo tips de dónde conseguir promociones de cerveza durante el festival :)…
 
Por hoy, hasta aquí dejo la narración y ya en el post que sigue detallaré la parte que a todos interesa más: lo visto y vivido en Glasto.

Dicho eso, les deseo excelente noche (sí, acá ya es de noche y me despediré en horario británico…), dejándoles con la oldie but goodieNeverland‘ de The Knife, la cual estaba escuchando mientras escribía este post.

Por lo pronto, xoxo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s